La logística inteligente: entre la madurez y la oportunidad
La logística inteligente entre la madurez y la oportunidad
Por José Luis Morato, Sénior Mánager de Miebach Consulting
En los últimos años he podido acompañar a numerosas compañías en la transformación de sus operaciones logísticas. Y considero que uno de los aspectos más interesantes de este camino es que, pese a que el sector ya muestra un grado de madurez notable, todavía existen enormes oportunidades que están esperando ser explotadas.
Lo comprobamos una y otra vez: la clave no está solo en qué tecnología incorporar, sino en cómo integrarla y cuándo hacerlo.
La logística inteligente ya es una realidad
En proyectos recientes estamos viendo cómo los almacenes automáticos dejan de ser una aspiración para convertirse en un estándar: reducen errores, aprovechan al máximo el espacio y responden con agilidad a picos de demanda. Lo mismo ocurre con el picking automatizado, que no solo recorta tiempos de preparación, sino que además mejora la ergonomía y seguridad del operario, un factor cada vez más valorado en la retención de talento.
Y si hablamos de operaciones de alta rotación, el paletizado y despaletizado automático marca la diferencia. Hemos observado retornos de inversión en menos de dos años, algo impensable hace una década.
Innovación con alto potencial
Existen tecnologías que, aunque no siempre son viables en todos los entornos, representan un salto cualitativo en visibilidad y eficiencia.
El RFID, por ejemplo, todavía enfrenta la barrera del coste unitario, pero su capacidad para ofrecer trazabilidad total en tiempo real es el paso natural hacia cadenas de suministro verdaderamente conectadas.
Los drones para inventario ya están demostrando su utilidad en zonas de difícil acceso y permiten ciclos de inventario más rápidos, seguros y con menos interrupciones.
Y la carga y descarga automática aparece como una respuesta clara a los cuellos de botella en muelles. Aunque la heterogeneidad de formatos supone un desafío, vemos cada vez más soluciones semiautomáticas apoyadas en sensores y visión artificial que allanan el terreno.
Soluciones emergentes que abren un nuevo horizonte
El futuro inmediato apunta hacia una logística flexible y conectada. Los robots móviles autónomos (AMRs) son un buen ejemplo: su capacidad de adaptarse a entornos mixtos y cambiar de función según la necesidad los convierte en aliados estratégicos en operaciones dinámicas.
Pero los AMRs no viven solos: la clave está en los sistemas de gestión integrados con ERP, que permiten coordinar todos los flujos en un ecosistema digital unificado.
Y si miramos un paso más allá, la simulación y los gemelos digitales se consolidan como herramientas imprescindibles que, en proyectos complejos, nos han permitido evaluar escenarios, anticipar riesgos y validar decisiones de inversión sin afectar la operación real.
Retos que todavía nos frenan
La experiencia nos recuerda que la automatización también presenta retos y obstáculos. Algunos ejemplos de ello son la diversidad de formatos, que continúa dificultando la carga y descarga automática, o la elevada inversión necesaria para implantar RFID, que limita su adopción generalizada pese a que su valor en entornos industriales complejos es incuestionable.
Por otro lado, los volúmenes bajos y la alta diversidad de referencias reducen el retorno de algunas soluciones, obligando a explorar pilotos colaborativos como paso intermedio. Y, quizá lo más crítico: la desalineación entre IT y logística o negocio. Cuando estos departamentos no hablan el mismo idioma, la toma de decisiones tecnológicas se ralentiza de forma significativa.
Decidir con claridad estratégica
En mi experiencia, visualizar las tecnologías en matrices de beneficio vs. dificultad de implementación ayuda a poner foco: algunas son inmediatamente abordables y deben estar en la agenda a corto plazo (como RFID o AMRs), pero otras requieren inversión estratégica conjunta (almacenes automáticos, drones).
Y hay iniciativas que pueden desplegarse sin interferir con infraestructuras actuales, como los gemelos digitales, que actúan como aceleradores del cambio.
En unos días nos veremos en Logistics & Automation Madrid, la feria referente donde podremos conocer diferentes soluciones, pero mi humilde opinión es que la logística inteligente no es un destino, sino un camino de decisiones estratégicas. Cada compañía debe encontrar su propio ritmo de adopción, pero lo que está claro es que el futuro pertenece a quienes sepan conectar visión tecnológica con ejecución ágil.
En definitiva, estamos entrando en una etapa donde la cuestión ya no es si automatizar sino qué se automatiza, cómo y en qué orden.
Y me atrevo a lanzarles esta pregunta ¿Qué tecnología creen que tendrá mayor impacto en sus operaciones en los próximos tres años?
Sería pretencioso decir que tengo la respuesta, pero será un placer debatir sobre ello en el estand de Miebach Consulting, nº10H54.
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