Por qué las ferias logísticas son “el lugar donde pasan cosas”

Febrero siempre me ha parecido un mes curioso: no tiene la épica del arranque de enero ni su cuesta, pero sí la lucidez del que ya ha vuelto a la realidad. Es el momento en el que, como directivos, dejamos de hablar de intenciones y empezamos a medir decisiones. Y en supply chain eso se nota enseguida: proyectos que arrancan, presupuestos que se ajustan, proveedores que empujan innovación, y equipos que necesitan una brújula clara para navegar por el año. En este contexto, hay algo que sigue teniendo un valor enorme —y a veces infravalorado—: las ferias profesionales. Porque una feria bien diseñada no es un evento, es un acelerador. Un lugar donde el conocimiento, la tecnología y las relaciones se mezclan y en el que, si se hace bien, pasan cosas que luego terminan en decisiones reales.

A veces olvidamos que las ferias nacieron precisamente para juntar oferta y demanda en un mismo lugar y en un tiempo limitado. Históricamente, los grandes mercados y ferias surgieron para resolver un problema muy básico: la distribución. Concentraban comerciantes, artesanos y compradores, facilitaban el intercambio de bienes y también de ideas, y creaban un punto de encuentro que hacía más eficiente el comercio. Esa lógica de concentrar valor para acelerar decisiones es exactamente la misma que buscamos hoy, aunque el producto haya cambiado: ya no venimos a ver género, venimos a entender tendencias, comparar soluciones, aprender de casos reales y, sobre todo, conectar con personas que están resolviendo problemas similares. En el fondo, una feria profesional moderna es la evolución natural de aquellas ferias que concentraban la actividad económica para hacerla avanzar.

Por eso, cuando pienso en Logistics & Automation 2026, no la miro solo como una cita del calendario, sino como un termómetro del sector. La propia feria ya se presenta como el gran punto de encuentro de la logística y el transporte en España, y vuelve a celebrarse en IFEMA Madrid los días 11 y 12 de noviembre de 2026. Y lo interesante es que no hablamos de un evento nuevo sino de una trayectoria consolidada, con más de 15 ediciones a sus espaldas, que se ha convertido en referencia para el sector.

Si uno mira atrás, entiende bien esta evolución. La feria nace en Madrid como Logistics en 2011, como punto de partida de un nuevo formato en España. Con el tiempo, el evento ha ido ampliando enfoque y contenido hasta consolidarse como Logistics & Automation, reflejando un cambio que todos hemos vivido en nuestras empresas: la logística dejó de ser solo transporte y almacén para convertirse en intralogística, automatización, software, trazabilidad, datos y eficiencia integral. Y, además, el evento se ha ido integrando con otros ecosistemas complementarios: se celebra junto a Empack (packaging) y, desde 2024, también junto a Logistic & Industrial Build, conectando el mundo logístico con la inmologística y la edificación industrial.

Esta evolución no es casual. Es una respuesta a cómo se está transformando el sector. Una supply chain moderna no puede pensar solo en operar: tiene que pensar en diseño de red, en capacidad, en automatización inteligente, en integración de sistemas, en resiliencia, en sostenibilidad y en experiencia de cliente. Y una feria, si quiere seguir siendo referente, tiene que ser espejo de esa realidad.

En ese sentido, la edición más reciente marca un listón alto con más de 12.200 visitantes y 426 expositores, con un foco claro en innovación y conexiones profesionales con una interesante dimensión e internacionalización, con un 23% de empresas expositoras extranjeras y un volumen de exposición de 25.000 m², señales claras de que el evento busca jugar en una liga cada vez más europea.

Aquí es donde, como directivo, creo que merece la pena hacer una reflexión práctica: una feria solo cumple expectativas si expositores y visitantes van con intención. Si el expositor va a estar y el visitante va a pasear, se pierde el valor. Si el expositor va con una propuesta clara y tendencias aterrizadas, demos que enseñan impacto, casos reales, conversaciones honestas y el visitante va con un mapa mental de prioridades en cuanto a retos, soluciones a explorar o gente a quién conocer, la feria se convierte en un punto de inflexión.

Para el expositor, preparar bien 2026 significa entender lo que el mercado va a pedir que, sin duda, serán soluciones para una supply chain más resiliente, más productiva e inteligente: automatización que tenga sentido operativo, software que conecte datos y decisiones, trazabilidad real, diseño de redes y capacidad, sostenibilidad con retorno, y herramientas que mejoren la experiencia del cliente sin romper costes. No se trata de llevar todo, se trata de llevar lo que ayuda a resolver problemas reales en 2026.

Para el visitante, la preparación es igual de importante. Yo siempre digo que una feria se aprovecha cuando uno va con mentalidad de aprender y contrastar, no solo de recopilar información o saludar gente. Hay que Ir con ganas de conversar, hacer preguntas difíciles, pedir ejemplos, entender límites, comparar enfoques y, sobre todo, conectar con otros visitantes. Porque muchas veces el mayor aprendizaje no está en el estand, sino en esa conversación en un pasillo donde alguien te dice: “Nosotros lo intentamos así, falló por eso y lo arreglamos así”.

Y aquí quiero poner en valor algo que me parece clave: la feria también innova para seguir siendo relevante. El hecho de integrar espacios, contenidos y áreas complementarias, de impulsar programas de ponencias y de reforzar el papel del networking no es accesorio: es la forma de convertir un evento en un referente. Si Logistics & Automation quiere competir con otras ferias europeas y creo sinceramente que debe hacerlo, el camino es este: elevar conversación, elevar nivel de contenido, atraer más perfiles internacionales y convertir Madrid en un punto de encuentro natural para el sur de Europa. Los datos que ya se publican sobre presencia de expositores extranjeros y el énfasis en internacionalización apuntan claramente en esa dirección.

Mi invitación para febrero es simple: empecemos a preparar la feria como si fuese un proyecto estratégico, que es lo que es. Si eres expositor, como seremos en Miebach Consulting, piensa qué conversación quieres provocar y qué problema real quieres ayudar a resolver. Si eres visitante, define qué necesitas aprender, qué decisiones quieres acelerar y con quién merece la pena hablar. Si lo hacemos bien entre todos, Logistics & Automation 2026 no solo cumplirá expectativas, sino que reforzará su papel como referencia del sector en España y un punto de atracción creciente para profesionales de fuera.

Y, por supuesto, yo estaré allí, representando junto a otros compañeros a Miebach Consulting, y me encantará saludarte en la feria, conversar sobre tus retos y cambiar conversaciones que hoy solo ocurren por teléfono o correo por charlas cara a cara. Pásate por el estand de Miebach y, si puedes, asiste también a alguna de nuestras ponencias y conferencias. Nos vemos en noviembre. Yo ya lo estoy deseando.

Suscríbete a nuestra newsletter

Share this article