Un café con Eduardo Cornago Égido, Director de Operaciones en Gin Puerto de Indias

L&A: Eduardo, has desarrollado tu carrera liderando operaciones y cadenas de suministro en sectores muy dinámicos como alimentación y bebidas. ¿Qué aprendizajes clave te han acompañado hasta llegar a dirigir las operaciones de Puerto de Indias?

Eduardo: A lo largo de mi carrera he tenido la oportunidad de trabajar en sectores muy exigentes, con alta rotación, fuerte presión de costes y una enorme sensibilidad al nivel de servicio. Si tuviera que resumir los aprendizajes clave, destacaría tres.

El primero es que las operaciones solo funcionan bien cuando están alineadas con el negocio. No se trata de optimizar por optimizar, sino de entender qué necesita el mercado y construir procesos que lo soporten de forma fiable.

El segundo aprendizaje es la importancia de las personas. Puedes tener tecnología, procedimientos y KPIs muy sofisticados, pero sin equipos comprometidos y con criterio, la cadena de suministro se resiente. La operación es, en gran parte, ejecución diaria y toma de decisiones constantes, y para ello el equipo es la clave.

Y el tercero es asumir que la mejora continua no es un proyecto, es una forma de trabajar. Los entornos dinámicos obligan a cuestionar procesos, a aprender de los errores y a adaptarse rápido. Esa mentalidad es la que me ha acompañado hasta llegar a Puerto de Indias y la que intento trasladar hoy a toda el área de Operaciones.

L&A: Puerto de Indias ha vivido un crecimiento extraordinario, convirtiéndose en una de las marcas referentes del sector spirits. Desde la perspectiva operativa, ¿cómo se gestiona esa evolución tan rápida sin perder eficiencia, calidad ni capacidad de respuesta?

Eduardo: Desde el punto de vista operativo, un crecimiento tan rápido solo es sostenible si se gestiona con anticipación, método y con los partners adecuados. En Puerto de Indias hemos tenido claro desde el principio que crecer no podía hacerse a costa de perder control, calidad o servicio.

La clave ha estado en escalar procesos, no improvisar soluciones. Eso implica profesionalizar la planificación, reforzar la gestión de la demanda y dotar a la operación de estructuras que permitan absorber picos de actividad sin tensar el sistema.

También ha sido fundamental invertir en visibilidad y coordinación entre áreas. Operaciones no puede trabajar de espaldas a Comercial, Marketing o Finanzas. La toma de decisiones compartida y basada en datos ha sido esencial para mantener la eficiencia.

Por último, hemos puesto mucho foco en la robustez industrial y logística: capacidad adecuada, flexibilidad operativa y partners fiables. El objetivo no es solo producir más, sino responder mejor. Crecer rápido es un reto; crecer bien es una responsabilidad.

L&A: El sector de bebidas espirituosas exige precisión, trazabilidad y excelencia en producción. ¿Qué papel juegan hoy la digitalización, la automatización y la mejora continua en la estrategia operativa de la compañía?

Eduardo: En un sector como el de las bebidas espirituosas, la digitalización y la automatización no son una opción, son una herramienta clave para asegurar control y fiabilidad. En Puerto de Indias las entendemos como palancas al servicio de la operación, no como un fin en sí mismas.

La digitalización nos permite anticiparnos: mejorar la previsión de la demanda, planificar con mayor precisión y reducir la incertidumbre en la toma de decisiones. Esto se traduce en menos roturas, menos urgencias y un uso más eficiente de los recursos.

La automatización, especialmente en el entorno logístico e industrial, nos ayuda a ganar consistencia, mejorar la eficiencia, la productividad, reducir errores y mejorar la trazabilidad, algo crítico en nuestro sector.

Todo ello se apoya en una cultura muy clara de mejora continua. Analizar datos, revisar procesos y corregir desviaciones forma parte del día a día. La tecnología acelera ese camino, pero el verdadero valor está en cómo la integras en la forma de trabajar de los equipos.

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L&A: Ferias como Logistics & Automation son puntos de encuentro clave para descubrir soluciones y tendencias en la cadena de suministro. ¿Qué valor crees que aportan estos eventos a Puerto de Indias, especialmente en áreas como packaging, intralogística o eficiencia operacional?

Eduardo: Para Puerto de Indias, ferias como Logistics & Automation son un espacio muy valioso porque permiten salir del día a día y tomar perspectiva. En operaciones es fácil quedar absorbido por la urgencia, y estos eventos ayudan a levantar la cabeza.

Nos aportan inspiración, pero sobre todo contacto directo con soluciones reales: nuevas tecnologías de intralogística, avances en automatización, propuestas de packaging más eficientes o sostenibles. Verlas aplicadas, hablar con proveedores y contrastar experiencias acelera mucho el aprendizaje.

En los últimos 5 años no hemos faltado a la cita, y todos los años hemos incorporado a nuestras operaciones, ideas extraídas de la feria.

Además, son un punto de encuentro con otros profesionales del sector, donde se comparten retos comunes y enfoques distintos. Ese intercambio es especialmente útil para validar decisiones o detectar oportunidades que quizá internamente no se ven.

En definitiva, no se trata solo de descubrir tendencias, sino de identificar qué tiene sentido para tu modelo operativo y qué puede aportar valor real a corto y medio plazo.

L&A: Y para cerrar este café… trabajando en una marca tan icónica y con un producto tan emocional como Puerto de Indias, ¿qué te inspira del futuro del sector y qué te gustaría ver evolucionar en las operaciones industriales en los próximos años?

Eduardo: Trabajar en una marca como Puerto de Indias, con un producto tan emocional, es muy estimulante porque te recuerda que detrás de cada proceso hay una experiencia de consumo. De cara al futuro, me inspira la posibilidad de seguir construyendo operaciones cada vez más flexibles, eficientes y responsables.

Creo que el sector avanzará hacia operaciones más inteligentes, donde los datos ayuden a anticipar mejor la demanda y a reducir desperdicios, y donde la tecnología permita ganar agilidad sin perder control. También las operaciones evolucionarán para facilitar que esas experiencias emocionales sean cada vez más personalizadas.

También me gustaría ver una evolución hacia modelos industriales más integrados, donde calidad, innovación y eficiencia no compitan entre sí, sino que se refuercen mutuamente.

El reto será mantener ese equilibrio entre rigor operativo y capacidad de adaptación. Si lo conseguimos, las operaciones dejarán de ser solo un soporte para convertirse en un verdadero motor de valor para las marcas.

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