¿Y si todavía no hemos hecho nuestras cadenas de suministro eficientes para ser resilientes?

Ya estamos en Octubre. A punto de entrar en el último cuatrimestre y con la Feria Logistics & Automation a la vuelta de la esquina es momento de revisar los proyectos y aprobar los presupuestos y también de revisar esas decisiones que dejamos pendientes antes del verano. Es un buen momento para levantar la vista de la operación diaria y preguntarnos hacia dónde está evolucionando nuestra cadena de suministro.

Y hay una pregunta que llevo algún tiempo haciéndome una pregunta en base a la palabra resiliencia y es si ¿hemos construido cadenas de suministro realmente resilientes o simplemente hemos intentado hacer más resistentes las cadenas que ya teníamos?

Durante los últimos años las empresas persiguen la eficiencia a través de reducir inventarios, mejorar niveles de utilización, consolidar proveedores, optimizar almacenes, reducir kilómetros, mejorar previsiones, eliminar desperdicios y trabajar con estructuras cada vez más ajustadas. Y estaba bien hacerlo pero el problema aparece cuando confundimos eficiencia con resiliencia.

Una supply chain puede ser tremendamente eficiente en condiciones normales y, sin embargo, extremadamente vulnerable cuando cambia el escenario.

Y algo parece claro y es que la próxima disrupción seguro que no será igual que la anterior. No sabemos si llegará por una tensión geopolítica, una regulación, un problema energético, una disrupción tecnológica, una restricción de transporte, un evento climático, la caída de un proveedor estratégico o un cambio inesperado de demanda. Probablemente será una combinación de varios factores.

Por eso quizá debamos dejar de preparar nuestras cadenas para la próxima crisis y comenzar a diseñarlas para adaptarnos continuamente a escenarios que todavía no conocemos.

Ahí está, en mi opinión, uno de los grandes cambios que estamos viviendo en supply chain y es pasar de una cadena fundamentalmente eficiente a una cadena más predictiva, más adaptable y resiliente.

Ver no significa necesariamente estar preparado

Uno de los conceptos que más utilizamos actualmente es visibilidad. Queremos conocer inventarios, pedidos, capacidades, entregas, proveedores, rutas, niveles de servicio o incidencias casi en tiempo real. Es imprescindible, pero en mi opinión visibilidad no es resiliencia. Saber que tenemos un problema no significa tener capacidad para resolverlo. Podemos disponer de una magnífica pantalla mostrando que un proveedor va a retrasarse siete días. La verdadera pregunta empieza después: ¿Qué hacemos ahora?, ¿Existe otro proveedor? ¿Tenemos inventario suficiente? ¿Podemos cambiar la secuencia de producción? ¿Qué clientes se verán afectados? ¿Existe otra ruta? ¿Cuál es el coste de cada alternativa? ¿Qué opción protege mejor el margen y el nivel de servicio?

La verdadera evolución no consiste únicamente en pasar de poca información a mucha información. Consiste en pasar del dato a la decisión.

Por eso las Supply Chain Control Towers están evolucionando. Su valor no debería estar en crear otra pantalla con indicadores, sino en conectar información, identificar excepciones, anticipar impactos y ayudar a priorizar decisiones. Una torre de control que solamente nos dice lo que ya ha ocurrido es un excelente retrovisor. Necesitamos mirar también a través del parabrisas.

De reaccionar a predecir

Aquí aparece otra de las grandes tendencias: la Predictive Supply Chain. Durante muchos años hemos explicado el pasado. Ahora necesitamos anticipar el futuro. Predecir demanda, identificar potenciales roturas, anticipar congestiones, calcular probabilidades de incumplimiento, detectar anomalías o estimar cómo puede evolucionar una determinada situación. Pero incluso predecir será insuficiente.

La pregunta interesante no será únicamente: ¿Qué creemos que va a ocurrir? Y creo que debería ser ¿Qué debemos hacer si ocurre?

Ahí encontramos el verdadero salto entre una supply chain predictiva y una supply chain adaptativa. Porque conocer la probabilidad de que suceda algo aporta información. Poder simular alternativas y actuar con rapidez genera resiliencia.

El Digital Twin como laboratorio de decisiones

Uno de los conceptos que considero especialmente interesantes para los próximos años es el Digital Twin aplicado a la cadena de suministro. Pensémoslo como un laboratorio donde podemos experimentar sin poner en riesgo la operación real. ¿Qué ocurriría si perdemos un proveedor? ¿Qué pasa si aumentamos un determinado inventario? ¿Y si cambiamos nuestra red de distribución? ¿Y si cerramos temporalmente un nodo? ¿Podemos servir desde otro almacén? ¿Qué impacto tendría modificar una ruta o incrementar determinada capacidad?

Durante muchos años muchas de estas decisiones se tomaron fundamentalmente con experiencia, hojas de cálculo y conocimiento individual. Ese conocimiento seguirá siendo imprescindible, pero ahora podemos complementarlo con simulación, analítica y escenarios.

El Digital Twin puede ayudarnos a transformar la pregunta de ¿qué ha pasado? en otra mucho más estratégica: ¿Qué pasaría si…?

Y esa capacidad de experimentar antes de decidir puede convertirse en una enorme ventaja competitiva.

La IA no hace resiliente una supply chain

Y llegamos inevitablemente a la Inteligencia Artificial. Probablemente sea una de las mayores oportunidades tecnológicas que tenemos delante. Puede analizar cantidades enormes de información, identificar patrones, mejorar previsiones, detectar anomalías, recomendar decisiones y automatizar muchas tareas. Pero debemos evitar otro error y es que la IA, por sí sola, no hace resiliente una cadena de suministro.

Si tenemos procesos deficientes, datos inconsistentes, organizaciones fragmentadas o responsabilidades poco claras, añadir inteligencia artificial no resolverá mágicamente nuestros problemas. Incluso puede permitirnos equivocarnos más rápido porque la inteligencia necesita contexto. Necesita datos fiables, procesos integrados y personas capaces de interpretar las recomendaciones. La verdadera oportunidad aparecerá cuando combinemos inteligencia artificial con conocimiento operativo, planificación, simulación y capacidad de ejecución. Y me atrevo a decir que no será IA versus personas sino que será personas tomando mejores decisiones gracias a la tecnología.

Flexibilidad frente a redundancia

Durante mucho tiempo construimos resiliencia añadiendo seguridad. Más stock, más proveedores, más capacidad más recursos. Y en determinados puntos seguirá siendo necesario, pero resiliencia no significa simplemente duplicar todo porque sería extremadamente caro.

El desafío está en decidir dónde necesitamos redundancia y dónde necesitamos flexibilidad. Quizá no necesitemos dos almacenes completamente duplicados, pero sí una red capaz de modificar rápidamente sus flujos o quizá no necesitemos incrementar permanentemente todos nuestros inventarios, pero sí identificar qué materiales necesitan buffers estratégicos o también quizá no necesitemos múltiples proveedores para absolutamente todo, pero sí alternativas para los componentes realmente críticos.

Esa decisión requiere segmentación, tecnología y escenarios y es donde me atrevo a decir que la resiliencia debe ser diseñada, no improvisada.

Una nueva métrica: Time to Recover

Quizá también necesitemos revisar nuestros indicadores porque durante años hemos medido coste, productividad, inventario, OTIF, ocupación o forecast accuracy. Y sin duda son necesarios, pero frente a una disrupción aparece una pregunta diferente ¿cuánto tiempo necesita mi cadena para recuperarse?.

El Time to Recover debería convertirse en uno de los indicadores que incorporemos a nuestra reflexión estratégica porque dos empresas pueden sufrir exactamente la misma interrupción y obtener resultados completamente diferentes. La ventaja no necesariamente estará en evitar todas las disrupciones lo que es algo prácticamente imposible, sino en detectarlas antes, decidir antes, adaptarse antes y recuperarse antes. Este debería ser uno de los indicadores de madurez de resiliencia.

Del concepto a las soluciones

Y de manera precisa por eso será especialmente interesante encontrarnos los próximos 11 y 12 de noviembre en Logistics & Automation Madrid donde podremos trasladar muchas de estas reflexiones al terreno real ya que hablar de resiliencia significa hablar de almacenes más flexibles y mejor diseñados, de intralogística conectada y de robótica y automatización capaces de aportar productividad y escalabilidadm sin olvidarnos de soluciones de trazabilidad que permitan conocer qué está ocurriendo. Y en la parte que mñas me toca ahora mismo de software que conecte planificación y ejecución y de tecnologías para mejorar transporte, visibilidad y toma de decisiones.

Pero también significa hablar con profesionales, para preguntar, para comparar, compartir experiencias, ver tecnologías funcionando y entender dónde generan realmente valor.

Creo que debemos acudir a la feria no solamente preguntando qué hace esta solución, sino planteando otra pregunta mucho más interesante como por ejemplo ¿qué problema de mi cadena de suministro me ayuda a resolver?

Ahí está la diferencia entre incorporar tecnología y transformar realmente una operación.

De predictiva a adaptativa

Quizá el gran reto de los próximos años pueda resumirse en una evolución: Visible → Predictiva → Adaptativa → Resiliente.

Primero debemos conocer qué está ocurriendo. Después anticipar qué puede ocurrir. A continuación, evaluar nuestras alternativas y finalmente ser capaces de ejecutar la mejor respuesta y aprender de ella. Ese ciclo es el que puede convertir la tecnología en competitividad, porque el objetivo final no debería ser construir una cadena de suministro que nunca falle ya que eso posiblemente no exista, sino que el objetivo debería ser construir una cadena capaz de anticiparse, adaptarse y recuperarse mejor que sus competidores.

Por eso vuelvo a la pregunta con la que empezaba esta reflexión: ¿Y si todavía no hemos hecho nuestras cadenas de suministro suficientemente eficientes para ser resilientes?

Quizá ha llegado el momento de entender que eficiencia y resiliencia no son objetivos enfrentados. La eficiencia elimina desperdicio, y la resiliencia nos prepara para el cambio. Y la tecnología puede ayudarnos a unir ambas.

Nos vemos el 11 y 12 de noviembre en Madrid ya que tenemos muchas preguntas que hacernos y, seguramente, muchas respuestas que descubrir juntos.

Si no quieres esperar tanto también puedes contactar conmigo y hablar sobre ello.

Suscríbete a nuestra newsletter

Share this article