Cómo se pueden reducir las emisiones de CO2 del transporte logístico con los combustibles renovables

La eficiencia operativa y los combustibles renovables permiten reducir la huella de carbono del transporte aprovechando las flotas actuales.

Reducir las emisiones de CO2 del transporte de mercancías por carretera se ha convertido en una prioridad para las empresas de logística y sus clientes. El reto consiste en reducir la huella de carbono asociada al transporte sin comprometer la puntualidad, la capacidad de carga ni la competitividad del servicio, y teniendo en cuenta siempre el coste y la viabilidad de cada solución.

Como en cualquier ámbito, las emisiones de CO2 del transporte logístico dependen de múltiples factores. En este caso, de los kilómetros recorridos, el consumo de combustible, la carga transportada, la eficiencia de los vehículos y la energía que utilizan. Por eso, su reducción requiere combinar medidas operativas, una gestión eficiente de las flotas y el uso de soluciones energéticas como los combustibles renovables, que pueden utilizarse en los camiones con motor diésel que están en circulación.

¿De qué dependen las emisiones del transporte logístico por carretera?

Las emisiones de CO2 de una operación de transporte están estrechamente relacionadas con la cantidad de combustible consumido y sus características. Sin embargo, para identificar estrategias de reducción también es necesario analizar cómo se organiza el servicio.

Entre los principales factores destacan:

  • Distancia recorrida: cuantos más kilómetros realiza un vehículo, mayor suele ser el consumo total de combustible. Los recorridos innecesarios y los trayectos en vacío incrementan las emisiones sin aportar carga transportada.
  • Tipo de vehículo y eficiencia del motor: el tamaño, la antigüedad, la tecnología y el estado mecánico influyen en el consumo.
  • Peso y ocupación: la carga transportada condiciona el gasto energético, pero aprovechar mejor la capacidad disponible puede reducir las emisiones de CO2 por unidad de mercancía.
  • Rutas y condiciones de circulación: la congestión, los desniveles, las paradas y los tiempos de espera afectan al rendimiento.
  • Conducción y mantenimiento: una conducción eficiente y una revisión adecuada de los vehículos ayudan a controlar el consumo.
  • Tipo de combustible: su origen y proceso de producción influyen en las emisiones de CO2 asociadas a la energía utilizada.

Para evaluar estos factores conviene distinguir entre las emisiones de CO2 totales de una flota y su intensidad de emisiones, que expresa cuánto se emite por una determinada unidad de actividad.

En el transporte de mercancías se utiliza, por ejemplo, el indicador de gramos de CO₂ equivalente por tonelada-kilómetro (g CO₂e/t-km), que relaciona las emisiones con el peso transportado y la distancia recorrida. Así es posible valorar si una operación resulta más eficiente, incluso cuando aumenta el volumen de mercancías.

También importa el alcance del análisis: las emisiones de CO2 directas durante la conducción no son equivalentes a las calculadas considerando todo el ciclo de vida del combustible, que incluye su obtención, fabricación y distribución.

¿Qué medidas operativas ayudan a reducir el consumo y las emisiones de CO2 de una flota?

Antes de plantear cambios en…

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