Un café con Soraya Iglesias, Directora Centro Logístico en BigMat

Soraya Iglesias es directora del centro logístico de BigMat. Tiene más de 23 años de experiencia en el sector, con una trayectoria que pasa por Saint-Gobain, Obramat y BAUHAUS. Ha liderado proyectos de rediseño de almacén con metodologías Kaizen, Lean y 5S. Cree que la logística se aprende pisando el almacén y que los equipos son lo primero.

L&A: Soraya, has desarrollado tu trayectoria en compañías como Obramat, Bauhaus y ahora BigMat. ¿Cómo ha evolucionado tu visión de la logística a lo largo de estos años y qué aprendizajes destacarías?

Soraya: Conozco el trabajo desde abajo y nunca he dudado en remangarme y ponerme junto a los equipos, especialmente en los momentos difíciles, en esas madrugadas en las que había que arrimar el hombro para sacar los pedidos adelante. Compartiendo ese esfuerzo fui ganándome poco a poco su confianza. Esa experiencia ha marcado mi forma de dirigir: estar presente, escuchar y entender lo que supone cada decisión para quienes están en el almacén. Por eso, cada vez que diseño un proceso, me pregunto cómo se vive desde el pasillo.

Mis grandes aprendizajes son tres. El primero, que la mejor mejora es la que proponen quienes hacen el trabajo, de ahí mi cariño por Kaizen, Lean y 5S. El segundo, que formar a otros es la mejor inversión que se puede hacer. Y el tercero, que la constancia pesa más que el talento: a mí nadie me regaló nada y no cambiaría ni una de esas madrugadas.

L&A: Como directora de uno de los centros logísticos de BigMat, ¿cuáles son los principales retos del día a día para garantizar un suministro ágil y eficiente a los puntos de venta?

Soraya: El gran reto es equilibrar nivel de servicio, coste y seguridad, sin perder de vista al equipo. La tienda necesita producto disponible y a tiempo, y el centro tiene que conseguirlo con recursos ajustados.

En la práctica, eso significa planificar el aprovisionamiento y las entradas de mercancía, mantener un stock de calidad, gestionar devoluciones, roturas y obsoletos, y coordinar a logística, jefes de sección y dirección de tienda para que todos persigan el mismo objetivo. Un buen suministro empieza mucho antes del camión: en la información que fluye entre áreas. Trabajó con indicadores claros, como nivel de servicio, tiempos de descarga y preparación, errores y coste por operación. Pero un indicador solo mejora si las personas entienden qué se espera de ellas y se sienten escuchadas. La seguridad forma parte de esa ecuación. Mi enfoque es anticipar, decidir con datos y acompañar. Cuando el equipo trabaja con claridad y sin urgencias constantes, el servicio mejora y el coste baja.

un café con big mat

L&A: La automatización y la digitalización están transformando los almacenes. Desde tu experiencia, ¿dónde crees que existe un mayor margen de mejora en la operativa de los centros logísticos?

Soraya:

Veo el mayor margen en la conexión entre procesos, datos y personas. Se invierte mucho en tecnología, pero a menudo los procesos no están estandarizados y los datos no se usan para decidir. Antes de automatizar conviene ordenar.

En mi experiencia, la logística es donde está buena parte del ahorro real, aunque no siempre se vea así. En un proyecto de rediseño integral del almacén, aplicando Kaizen, Lean y 5S, mejoramos un 25 % la eficiencia operativa y redujimos un 18 % los tiempos improductivos.

Lo importante es cómo se consigue: formando al equipo, explicando el porqué de cada cambio y reconociendo su aportación. El ahorro que se logra a costa de las personas no dura; el que se construye con ellas, sí. Y sobre todo, permite retener el talento, que es hoy uno de los activos más valiosos de un centro logístico.

L&A: En encuentros como Logistics & Automation se comparten soluciones y experiencias de distintos sectores. ¿qué tecnologías te gustaría ver en funcionamiento y qué debates no te perderías en las salas de congreso?

L&A: Me interesa ver soluciones con resultados demostrados: gestión avanzada de almacén (WMS), robótica y picking asistido, visión artificial, y herramientas de analítica y visualización de datos. Y más que ver la máquina, me gustaría preguntar por el retorno, el plazo de implantación y cómo se acompañó al equipo en el cambio.

En las salas buscaría tres debates. El primero, cómo gestionar el cambio y formar a las personas para trabajar con nuevas herramientas. El segundo, la atracción y retención de talento en logística, un sector que necesita mostrarse más atractivo para los jóvenes y para las mujeres. El tercero, me interesan los datos aplicados al día a día: cómo pasar de mirar indicadores a anticiparse con ellos. Encuentros como Logistics & Automation son valiosos porque permiten aprender de otros sectores y de quienes afrontan los mismos retos. Muchas de las mejores ideas que he llevado a la práctica han nacido de una conversación de pasillo  o en encuentros con profesionales del sector.

L&A: Y para terminar nuestro café… si pudieras eliminar de un plumazo uno de los grandes quebraderos de cabeza de cualquier director de un centro logístico, ¿cuál elegirías?

Soraya: Elegiría la incertidumbre: que la información sobre la demanda, las entradas o las incidencias llegue tarde o incompleta. Gran parte de la presión diaria nace de reaccionar en el último momento, y eso se paga en horas extra, transportes urgentes, errores y desgaste de las personas. Con visibilidad más temprana podríamos planificar mejor, repartir las cargas de trabajo y dar estabilidad a los equipos. Esto último me importa especialmente, porque un equipo que no vive en urgencia permanente trabaja con más seguridad, se equivoca menos y quiere quedarse. Si pudiera quitar una cosa más, sería la idea de que la logística solo se nota cuando algo falla. Detrás de un pedido que llega a tiempo hay planificación, conocimiento y un equipo comprometido que merece reconocimiento. La incertidumbre no se elimina del todo, pero se reduce con datos fiables, buena comunicación entre áreas y personas formadas para decidir. Y a eso dedico mi día a día.

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