Un café con Ferran Soler, Manager de Logística en Noel Alimentaria

L&A: Ferran, Noel Alimentaria opera en mercados muy diversos y con una fuerte presencia internacional. ¿Cuáles son hoy los mayores retos logísticos de gestionar una compañía con operaciones tan globales?

Ferran: Noel es un grupo de alimentación familiar de cuarta generación, especializado en la producción y distribución, tanto nacional como internacional, de jamón cocido y curado, embutidos, carnes y elaborados frescos, platos preparados, pizzas, cremas y zumos vegetales, entre otros, y con una fuerte presencia internacional, concretamente, en más de 60 países.

Esta amplia presencia internacional significa convivir con realidades muy diferentes. Cada mercado tiene sus propias regulaciones, dinámicas de consumo, infraestructuras logísticas y condicionantes operativos. A esto se suman factores que hace una década tenían menos peso en nuestras decisiones: tensiones geopolíticas, fluctuaciones de costes, cambios regulatorios o interrupciones inesperadas en la cadena de suministro. Por ello, en el contexto actual, las cadenas de suministro más competitivas son aquellas con más resiliencia. La verdadera ventaja está en ser capaces de anticipar escenarios, reaccionar con rapidez y mantener la excelencia en el nivel de servicio, incluso cuando las condiciones cambian.

En una compañía alimentaria como Noel, además, debemos añadir variables muy importantes como la trazabilidad, la seguridad alimentaria y la gestión de productos con requerimientos específicos de conservación. Todo ello exige una coordinación extraordinaria entre equipos, proveedores, operadores logísticos y clientes.

L&A: Trabajar en tantos mercados diferentes requiere una gran capacidad de adaptación. ¿Qué aprendizajes te ha dejado la gestión logística internacional en los últimos años?

Ferran: El primer aprendizaje que destacaría es que la colaboración es un activo estratégico. Ninguna empresa puede gestionar una cadena de suministro global de forma aislada, por lo que las relaciones de confianza y la cooperación entre clientes, proveedores y operadores logísticos son indispensables.

Otro aprendizaje ha sido comprender el valor de los datos y de las personas capaces de convertirlos en conocimiento útil para la toma de decisiones. En un entorno donde la estabilidad ya no puede darse por garantizada, es fundamental estar preparados para gestionar la incertidumbre y convivir con la volatilidad de forma ágil y efectiva.

Por último y no menos importante, la logística internacional nos enseña que la capacidad de aprendizaje continuo se ha convertido en una ventaja competitiva. Los procesos cambian, la tecnología evoluciona y los mercados se transforman, y las organizaciones que mejor se adaptan son las que mantienen el interés para evolucionar constantemente.

L&A: El sector alimentario exige rapidez, trazabilidad y máxima eficiencia. ¿Qué papel están jugando la digitalización y la automatización para afrontar esa complejidad operativa?

Ferran: La digitalización y la automatización están transformando profundamente la logística, pero el objetivo sigue siendo el mismo: ofrecer un mejor servicio, tomar mejores decisiones y generar más valor para el cliente.

El sector alimentario presenta una enorme complejidad operativa: gestión de un gran número de referencias, diferentes mercados, exigencias regulatorias distintas, etc. En este contexto, es fundamental disponer de información fiable y en tiempo real. En este sentido, la digitalización nos permite tener una visibilidad mucho mayor de toda la cadena de suministro. Hoy podemos identificar incidencias antes de que impacten al cliente, anticipar desviaciones y tomar decisiones basadas en datos en lugar de intuiciones. Por otro lado, la automatización nos ayuda a ganar precisión, productividad y consistencia.

En definitiva, la combinación de tecnología, procesos robustos y, muy importante, las personas que inciden en cada fase de la operativa, determinan la eficiencia de las cadenas de suministro.

L&A: Ferias como Logistics & Automation reúnen innovación, tecnología y profesionales de toda la cadena de suministro. ¿Qué valor crees que aportan a empresas internacionales como Noel?

Ferran: Ferias como Logistics & Automation aportan una visión global de cómo evoluciona el sector y de los retos y soluciones que están adoptando otras empresas. Son una excelente oportunidad para salir de la operativa diaria, conocer nuevas tendencias y tecnologías, y, sobre todo, intercambiar experiencias con otros profesionales.

En un entorno tan cambiante como el actual, escuchar otras perspectivas, compartir aprendizajes y ampliar la red de contactos resulta fundamental. Muchas veces, buenas ideas surgen precisamente de esas conversaciones informales que se generan durante este tipo de eventos.

L&A: Finalmente, si tuvieras que darle un consejo a tu yo de hace 10 años, teniendo en cuenta los cambios imprevisibles a los que nos hemos enfrentado en estos últimos años, ¿cuál sería?

Ferran: Hace diez años pensaba que la clave era planificar mejor; hoy creo que la clave es estar preparado para adaptarse cuando el plan deja de servir.

La experiencia me ha enseñado que no se trata de tenerlo todo bajo control, sino de contar con buenos equipos, mantener la calma ante la incertidumbre y estar dispuesto a aprender constantemente. También he aprendido a valorar más el camino, porque gran parte del crecimiento profesional ocurre mientras perseguimos los objetivos.

Si pudiera darme un consejo, sería este: escucha más, confía en las personas que te rodean y no temas a las preguntas para las que aún no tienes respuesta. Al final, la experiencia no consiste en acumular certezas, sino en desarrollar la capacidad de afrontar nuevos retos con confianza.

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